LACTO REEMPLAZANTES PARA TERNERAS

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LACTO REEMPLAZANTES PARA TERNERAS

El periodo de crianza es una de las fases más importantes del desarrollo del ganado de producción lechera. En Israel, la mayoría absoluta de las fincas lecheras crían sus reemplazos. El pensamiento lógico de esta decisión debería ser económico, en otras palabras: “crio mis reemplazos porque comprarlos es más costoso”. Pero la verdad demuestra que el productor no siempre es consciente de los costos de recría y la decisión de criar los reemplazos está basada en la necesidad de asegurar el control del manejo optimo del proceso bajo la comprensión que las crías son el futuro del hato lechero.

Daniel Werner1 & Dr. Gaby Adin2 1- Centro Internacional de Cooperación para el Desarrollo Agrícola (CINADCO), Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Israel. 2- Departamento de Producción Animal, Servicio de Extensión Rural (SHAHAM), Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Israel.

La crianza artificial de los reemplazos es parte de la estrategia del productor que en cada etapa deberá evaluar la eficiencia del sistema. El éxito de esta etapa deberá estar respaldado por sistemas de manejo integrales que tengan en cuenta el ambiente, la alimentación y la sanidad.

Es de importancia señalar que el éxito de la cría dependerá en gran medida del manejo correcto de la vaca en producción durante el periodo seco y el preparto. Básicamente el periodo seco se prolongará aproximadamente 6 semanas y la preparación para el parto aproximadamente 2 semanas. El consumo de materia seca puede variar de 10 a 13 kg variando la concentración de energía y proteínas de 1.4 Mcal ENL y 12 % de PC para el periodo seco y 1.52 Mcal ENL y 15 % de PC para el periodo de preparación preparto. Las cantidades de forrajes serán de 75% y 60% en los periodos seco y preparto respectivamente.

Es importante el permitir a la vaca durante el periodo seco y la etapa preparto, suministrarle un lugar de 15 m2, limpio, seco y con buena ventilación. Fácil acceso al mismo para permitir el ingreso de equipos y ayuda en la medida que existan dificultadas durante el parto.

El periodo de crianza comienza con el nacimiento y finaliza con el desleche de las terneras. Esta fase se caracteriza por un sistema digestivo en constante evolución. La primera etapa en el cual el aparato digestivo de la ternera funciona como mono gástrico (pre rumiante). El segundo periodo se puede definir como una etapa de transición. En esta etapa la ternera ha comenzado el consumo de concentrados y con ellos la producción de ácidos grasos volátiles que son los principales responsables del desarrollo funcional del rumen. Por último, el desleche/destete señala la última etapa del periodo de cría en la cual la ternera dependerá por completo de la dieta sólida. La comprensión de esta evolución nos permitirá formular los programas de nutrición del periodo de cría.

Luego de la fase calostral y su importancia desde el punto de vista inmunológico, la importancia de sistemas de manejo nutricional es clave para alcanzar una ternera con el peso correcto y sana al momento del desleche. El productor deberá decidir su programa nutricional y como parte de este programa una de las decisiones de mayor importancia es la elección de programas de alimentación a base de leche o lacto reemplazante.

Diferentes trabajos remarcan la importancia del consumo de nutrientes provenientes de la dieta líquida debido al efecto residual que podría tener en el caso de las hembras sobre la producción futura de leche (Rincker et al., 2006; Moallem et al., 2006; Pollard et al., 2007). Chester-Jones, 2017, demuestra la importancia del periodo en el cual cada kg de peso vivo en la ternera al momento del desleche (60 días), representa un aumento en la producción láctea durante la primera lactancia de 580 kg de leche.

Si bien los resultados profesionales del periodo dependen de la combinación de diferentes factores (multifactorial) sin duda alguna la importancia de las dietas liquidas es clave si tenemos en cuenta lo expresado anteriormente en referencia a la permanente evolución que el sistema digestivo.

Leche y lacto remplazantes

La leche es un alimento de alta calidad que cubrirá las necesidades de la ternera para su mantenimiento y normal desarrollo. La problemática de la misma es la variación de su contenido y concentración de los diferentes componentes acorde a las razas, periodos del año, nutrición o transmisión de enfermedades. Si incluimos la leche de descarte (alto recuento de células somáticas con o sin antibiótico) dentro de las posibilidades, el productor deberá tener en cuenta los riesgos inherentes al uso de la misma. Por ejemplo, la posible alta carga de patógenos la leche proveniente de vacas enfermas o leche de vacas tratadas con antibióticos por mastitis u otras enfermedades bacterianas. Adicionalmente, la exposición continua de las terneras a pequeñas cantidades de antibiótico que existen en la leche de descarte puede contribuir al desarrollo de resistencia de las bacterias a dichos antibióticos y como consecuencia de ello el descenso en la efectividad de los tratamientos en el futuro. En estos casos se debería evaluar el uso de la pasteurización que tanto en el caso del proceso tradicional o la pasteurización lenta, consiguen reducir la carga microbiana sin afectar el valor nutritivo de la leche.

Cuando el precio de la leche comercializable es alto, el uso de lacto reemplazantes de buena calidad se transforma en una alternativa para el productor. Independientemente de la comprensión que el lacto reemplazante es un sustituto que simula la leche, existen otras ventajas en el uso de este tipo de

sustitutos como son: la alimentación equilibrada, la homogeneidad, bioseguridad, facilidad relativa para su manejo logístico en referencia al almacenamiento, facilidad relativa para su preparación, etc. En definitiva, las ventajas de los lacto reemplazante frente a la leche entera, radican principalmente en aspectos de tipo sanitario más que nutricional. El uso de lacto reemplazantes de buena calidad suministrará las necesidades nutricionales y nos asegura que no existirá transmisión de patógenos de la vaca a la ternera.

 

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