LAS RESERVAS DE GRASA EN EL CUERPO PERMITEN MANEJAR CON EFICIENCIA OTROS RECURSOS

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LAS RESERVAS DE GRASA EN EL CUERPO PERMITEN MANEJAR CON EFICIENCIA OTROS RECURSOS

EL ESTADO CORPORAL ES UN TESORO

Un desafío importante al manejar rodeos lecheros con buena producción es el manejo de las reservas de energía.

Ing. Agr. Carlos Luis Barbalarga

Cada vez que el precio de la leche sufre variaciones hacia abajo, como sucede cíclicamente en nuestro país, la primera que paga el pato es la vaca en ordeño, a la que se le da de comer «lo que hay». Si tiene suerte y «hay»,come lo que necesita, tiene buena producción de leche, se preña y no pierde estado corporal, secándose en el estado que corresponde y volviendo a parir sin problemas. Pero convengamos que esto no es lo normal, que generalmente estamos cortos de pasto en cantidad o calidad, o de los dos a la vez. Que se nos amontonan vacas secas que no se preñaron en su momento adecuado. Que tenemos vaquillonas preñadas con requerimientos en cantidad y sobre todo en calidad, importantes, que compiten por el pasto con las vacas en ordeño y que por el campo anda dando vuelta la recría, que es la que termina pagando el mayor de los costos, ya que compromete su futuro como lechera en este período (pero de esto vamos a hablar en otro momento).

Cuando «no hay», o sea cuando no contemplamos los requerimientos de la vaca en ordeño, cuando no la su- plementamos de acuerdo a lo que necesita, independientemente de la época del año que sea (muchos piensan que la suplementación es sólo para las vacas que se ordeñan en invierno), la vaca comienza a recurrir a sus reservas de grasa, y así empieza el proceso de pérdida de estado corporal.

El estado corporal, dice el Dr. Richard Wallace, de la Universidad de Illinois, es como el tanque de reserva del tanque de nafta. Mientras hay suficiente combustible, en nuestro caso el alimento, esa reserva no se toca, pero cuando se agota o cuando las necesidades de energía son altas, como sucede al inicio de la lactancia, las vacas usan esa reserva haciendo que baje la condición corporal, mientras que en los períodos de necesidades bajas de energía, como es desde mediados a fin de la lactancia, las vacas restauran sus reservas de grasa corporal.

La condición corporal nos provee de una herramienta útil para medir el status de energía de las vacas en forma individual o por rodeos. Nos permite evaluar los cambios de reserva de energía en el cuerpo y esta información junto con los ingredientes de la dieta, la producción de leche, la reproducción y la salud general del rodeo, nos dan una base de manejo general del tambo y una efectiva herramienta para prever y resolver problemas.

Casi todas las vacas antes de los 60 días post-parto, producen leche en cantidades suficientes a pesar de que la energía necesaria para producirla es mayor que la que consumen en la dieta. Este balance energético negativo entre producción y consumo, es balanceado con la energía de los tejidos de reserva. El efecto resultante es que el estado corporal disminuye y esta disminución se traduce en pérdida de grasa corporal.

La grasa, acumulada como reserva adiposa, es energía que puede ser usada eficientemente para producir leche, siempre que no sea excesiva y que esté acompañada de una adecuada provisión de proteína en la dieta. Para sinte- tizar leche, la vaca necesita energía y proteína, y cuando se movilizan las reservas grasas para aportar energía nosotros debemos suministrar proteína adicional para poder hacer una transformación eficiente de energía en le- che, como vemos en el cuadro 1.

Podemos observar que las más altas producciones sólo se logran con vacas en buen estado corporal y que lue- go del parto son bien alimentadas.

Pero no se pueden obtener altas producciones con niveles bajos de energía, que es lo que normalmente se ve en nuestros tambos. Las vacas tienen buen potencial genético pero no lo pueden expresar por falta de una dieta ade- cuada, cualquiera sea de la época del año en que nos encontremos, como decíamos al principio. Los requerimien- tos nutricionales no pueden ser manejados por nosotros, salvo que estemos dispuestos a sacrificar producción, reproducción y salud de la vaca.

PICO DE PRODUCCIÓN

Es bien conocido, porque numerosas investigaciones del extranjero y del país lo han expuesto, que lo que de- termina la cantidad total de leche de la lactancia es el pico de producción, que se alcanza entre los 40 y 60 días post-parto y que la magnitud de este pico está fuertemente influenciada por el estado corporal al parto en mayor medida y por el consumo de materia seca de calidad y cantidad en el periparto, o sea una semana antes y una se- mana después del parto.

El potencial de producción de leche puede ser calculado directamente a partir de las reservas de grasa usando las ecuaciones del NRC que dicen:

1 Kg de grasa corporal = 10.5 Lts de leche al 4% de GB

La falta de cantidad y/o calidad en la alimentación de la vaca luego del parto, es en la mayoría de los casos la causa de las bajas producciones. Cuando se analizan los controles lecheros se ven picos de producción bajos y también vemos muchas vacas que se destacan en los dos primeros controles, pero que no pueden mantener la pro- ducción, les falta persistencia.

Estudios recientes, realizados por Domecq en 1997, sobre 1000 vacas de tambos comerciales, mostraron que la pérdida de un punto de estado corporal entre el post-parto y la 4a semana de lactancia resultó en una disminución de 240 litros en la lactancia total (hay estudios que hablan de mucho más). Pensemos nosotros cuantas veces nos sucede esto en nuestros tambos y pongámosle números. A $ 0.135 el litro de leche y a $ 0.10 el Kg de maíz, con los 240 litros podríamos comprar unos 320 Kgs de maíz, para darlos estratégicamente a lo largo de la lactancia. O si usted quiere equivalen a 10 kg. de maíz por día dados a esa vaca.

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