METABOLISMO ENERGÉTICO EN VACAS: CETOSIS

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METABOLISMO ENERGÉTICO EN VACAS: CETOSIS

CETOSIS

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El ganado vacuno lechero ha sido seleccionado genéticamente para obtener de él una mayor producción láctea, lo cual se ha visto reflejado en un aumento de la producción de leche en las primeras semanas de lactación. La consecuencia de esto es a menudo un equilibrio energético negativo en las primeras semanas post parto y el desarrollo de cetosis. Sin embargo, la cetosis no es un proceso que afecta sólo a las vacas de alta producción. De hecho, con frecuencia afecta a vacas poco productoras que alcanzan el parto con excesiva condición corporal.

El metabolismo energético de los rumiantes se basa en la utilización de los ácidos grasos de cadena corta –ácidos grasos volátiles (AGV)- derivados de los glúcidos ingeridos. Cuando la deman- da energética de la vaca es elevada y hay baja disponibilidad de precursores de glucosa, la oxidación de los ácidos grasos no es completa y se producen cuerpos cetónicos (como ß-OH-butirato y acetoacetato) y una menor liberación de energía.

Por lo tanto, los factores principales que predisponen a cetosis son el exceso de condición corporal en el momento del parto, las situaciones que comprometen la ingestión de materia seca (exceso de densidad animal en el patio de pospar- to, cambios frecuentes de vacas entre patios, estrés por calor, etc.), ensilados de mala calidad (con altos niveles de humedad), y las raciones altas en ener- gía en el preparto que pueden, por una parte, inducir descensos del consumo de materia seca y, por otra, aumentar el riesgo de hígado graso y cetosis.

La cetosis puede clasificarse en:

Clínica. Los síntomas más habituales son un descenso de la producción de leche (o una producción por debajo de lo esperado), una reducción del consumo de materia seca, una exagerada pérdida de peso y la disminución de la eficiencia reproductiva. También se detecta un olor característico, a acetona, en el aliento del animal afectado y, a menudo, en la leche. La cetosis clíni- ca también puede manifestarse con síntomas nerviosos. Los signos suelen ser bastante espectaculares (ceguera, caminar en círculos, movimientos de masticación con salivación, hiper- estesia…) y comienzan muy bruscamente. Subclínica. Aunque los niveles de cuerpos cetónicos están elevados en sangre, no son lo suficientemen- te elevados para inducir cambios detectables a nivel de granja.

La incidencia de cetosis clínica en las explotaciones actuales suele ser relativamente baja (generalmente, por debajo del 5%), mientras que la cetosis subclínica puede tener una incidencia de entre un 30 – 40% durante los primeros 50 días de lactación.

Diagnóstico

Para confirmar el diagnóstico de esta enfermedad metabólica se realizan una

serie de análisis laboratoriales consisten- tes en detectar la presencia de cuerpos cetónicos en sangre, orina y leche.

El método más sencillo para detectar la cetosis es a partir de un análisis direc- to de la orina mediante un test semi- cuantitativo (tiras que cambian de color al contacto con la orina en función de la concentración de cuerpos cetónicos).

Los niveles de cuerpos cetónicos en sangre están elevados a partir del valor normal de 10 mg/dl. En leche el valor normal es de 3 mg/dl, aunque en casos de cetosis puede aumentar hasta 40 mg.

El test de 􏰃-Hidroxibutirato (BHB), es la técnica de elección para determinar el grado de cetosis subclínica a nivel de rebaño. En los animales con cetosis clínica la determinación de BHB en sangre supera 2,6-3 mmol/l, mientras que valores superiores a 1,4 mmol/l serán indicativos de cetosis subclínica.

El análisis de la cetosis subclínica debe realizarse en las vacas de los 2 a los 14 días posteriores al parto y, posiblemente, hasta los 21 días después del parto cuando se eleva la incidencia de la cetosis subclínica.

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